lo último que escucho.
cuando esperas que te peguen un tiro la ansiedad magnifica el dolor, por eso estoy un poco nervioso y no me concentro en sus preguntas. me ha preguntado cinco veces lo mismo y yo no le he dicho lo que él quería oír. "creo que me confunde con otro" le he dicho la última vez. pero ahora da igual. estoy en el suelo tirado como un trapo y encañonado. no es lo mismo tener al tipo delante con una pistola apuntando y haciéndose el remolón, que recibir un tiro porque sí, por las buenas, porque pasabas por allí, por tonto, o porque eras el objetivo fijado, por cabrón. tampoco es lo mismo estar amenazado de muerte pero sin fecha marcada. entonces esperas la bala como quien espera una carta o un envío certificado desde el extranjero. aquí está claro que yo soy el objetivo. pero no quiero adelantar acontecimientos. pensar en lo que nos va a pasar siempre es peor. "los dolores, por muy grandes y terribles que sean, cuando se vienen encima por sorpresa, son confusos y enigmáticos", le digo al tipo que me apunta. cuando de repente aparecemos sangrando sin saber el motivo en mitad de la calle lo primero que intentamos es buscar ayuda y refugio. no buscamos desenmascarar al autor de nuestro mal, si es que lo hay, ni tratamos de reconstruir el extraño cúmulo de casualidades que han desembocado en el accidente que acaba de amputarnos una pierna. refugio y ayuda. cortar la hemorragia. transporte. dónde cojones está mi pierna? se puede volver a coser? de correr en un futuro ni hablamos, no? mejor pon la pierna en una bañera que yo me voy a urgencias. compra hielo en una gasolinera o en el súper chino que con lo de la nervera no te llega. es verdad es de que cuando pierdes un miembro lo sigues notando. ahora me da otra hostia y me callo. veo al tipo que me encañona. se pasa la mano izquierda, enguantada, por la cabeza y hace una especie de seña. recibo un disparo en la pierna izquierda. pero no me ha disparado el que me encañona. me han disparado de lejos, desde el fondo del aparcamiento. "lo ves como si no lo esperas estás más tranquilo? seguro que te duele más la hostia que el tiro." y me da otra hostia. saltan mocos transparentes y sangre de mi nariz. el disparo me ha dado en el muslo. de momento no sangra mucho. es como una quemazón muy intensa y a la vez como si me hubieran dado una pedrada. creo que no me ha dado en el hueso. cuando alguna bala me ha roto el hueso me he llegado a desmayar del dolor. tiene razón el tipo que me apunta: me duele más la nariz de la hostia, que el muslo que sangra, ahora más. me acerca el cañón de su pistola hasta que se funde con mi pantalón a la altura de la rodilla. parece que me va a meter una tubería en la pierna. "sabes lo que duele un tirito en la rodilla, caramierda?", me dice el simpático tipo, que de momento sólo me da hostias. "pues no lo sé, mira, hoy no me concentro, no sé nada de lo que me preguntas." y aprieta el gatillo. un estruendo y al principio dolor confuso porque ya no sé con qué herida quedarme, con la del muslo, con las de la cara, ahora la rodilla. luego, la verdad, es que la rodilla duele como si mil ratones, allí metidos bajo la carne abierta, me estuvieran mordiendo los nervios y el hueso. "con esa ya no lanzas más faltas, figura", me dice el tipo que me acaba de destrozar la rodilla y que a continuación me da una patada en la boca. "te lo preguntaré por última vez", me dice pegando su cara en la mía, "dónde está mi hija?". de tanto dolor siento arcadas. vomito bilis, sangre y dientes. le miro a los ojos, quiero acabar con esto, no puedo más y le digo que está muerta. lo último que escucho es otro tiro.
algora, zum! diciembre 2007.
algora, zum! diciembre 2007.





1 Comments:
Hola! saludos!
Oye, puse tu banner en mi blog.
Espero y no te sea de molestia...
claro de lo contrario puedo quitarlo.
bueno, que la pases bien!.
Post a Comment
Subscribe to Post Comments [Atom]
<< Home